12 ene. 2012

VÍCTIMAS DE ACOSO LABORAL: SENTIMIENTOS QUE NOS ASUSTAN

Así como el acoso laboral pasa por diversas etapas (seducción, conflicto, acoso propiamente dicho, mobbing o acoso grupal...) la curación también. Todas las víctimas, cuando hablamos entre nosotros/as descubrimos muchos puntos en común. Si eres víctima de acoso moral o mobbing y aún no has podido hablar con otros afectados probablemente pienses que eres culpable, dudes de ti mismo/a y, con frecuencia sientas que eres mala persona por los pensamientos de rabia y odio que afloran en ti. Seguramente te da vergüenza hablar sobre ellos con otras personas. Pues te sorprenderías si lo comentas con algún "compañero de fatigas". Todos hemos tenido esa etapa en la que el odio y la rabia podían más que la razón. Hemos tenido sentimientos y pensamientos que nunca antes habíamos experimentado y eso mismo nos asusta. Recuerdo ahora perfectamente que cuando estaba en la oficina, en más de una ocasión, aún sin saber realmente que estaba siendo acosada, pensaba y deseaba que la misma se quemara, que mi acosador y sus compinches sufrieran lo suyo... Pero como me dijo una vez uno de mis terapeutas: una cosa son los sentimientos y otra las acciones. Es totalmente humano y natural que surjan deseos de venganza cuando alguien te hace tanto daño. En unas personas esta etapa durará más, en otras menos, pero si somos sinceros con nosotros mismos, todos lo hemos experimentado. Es una etapa muy dura y poder hablar con alguien sobre ella es una muy buena ayuda. Con el tiempo, las heridas se van curando y empiezas a poder controlar tus emociones, a racionalizar. En ese momento percibirás que ya no hay odio ni rabia contra tus maltradores. Llegas a la conclusión de que no merece la pena hacerte daño a ti mismo/a "dedicándoles" tu tiempo. Los recuerdos siguen latentes pero de otra forma menos intrusiva y los aceptas con más tranquilidad: con dolor pero sin rabia ni odio. Tenemos que ser conscientes de que el maltrato psicológico produce un daño tan profundo que necesitamos mucho, mucho tiempo para superar las secuelas y poder encontrarnos de nuevo. Pero ¡ese momento llega! y percibes que esta experiencia te ha enriquecido en algunas facetas de tu vida. Muchas víctimas de acoso coinciden en decir que se sienten más humanas, te resulta más fácil ponerte en la piel de la persona que sufre... Hay incluso una etapa en la que descubres "talentos" hasta ahora latentes en ti y que empiezas a desarrollar.