18 nov. 2011

DEBES ENTENDER...


Que el acosador te necesita, necesita chupar de tu energía, de su sangre como un vampiro.  Para él es una necesidad vital, su alimento. Es, para saciar esta necesidad que te ha elegido. Te preguntarás: ¿Por qué precisamente a mí y no  a otro? La respuesta es bien sencilla: tú tienes algo que él envidia y con su astucia y poder de manipulación ha encontrado tu “punto débil”.
Que muchas veces el acosador no actúa en solitario, pues ya se ha preocupado en acaparrar el apoyo de compañeros “secuaces”. Es normal,  pues, que te cueste identificar quiÉn es el acosador, el que dirige toda la operación de maltrato.
Que la inmensa mayoría de tus compañeros “nunca han visto ni oído nada”. Son los testigos mudos, que ven pero callan y miran hacia otro lado.
Que muchas personas no te creerán ni comprenderán.  Por eso es muy importante que busques la ayuda de una asociación o te pongas en contacto con personas que conocen a fondo este problema. A parte de terapeutas especializados, quienes mejor te podrán apoyar y entender son las propias víctimas de acoso. Porque, ¿sabes que en el fondo todos los acosadores emplean las mismas técnicas de maltrato?, unos de forma más sutil, otros de forma más directa.
Que alejarte del lugar tóxico es la mejor solución para tu salud. Si puedes, no lo dudes. Tienes una primera opción para tranquilizarte un poco: pedir a tu médico de cabecera que te extienda una baja (ILT). Lo más seguro es que tarde o temprano el acosador o los acosadores consigan su propósito.
Que es normal que tengas miedo.  Esto no significa que seas cobarde. Significa que has estado demasiado tiempo aguantando,  demasiado tiempo sin escucharte, sin escuchar a tu cuerpo y todo esto se tiene que manifestar de alguna manera. Todos tenemos un límite y cuando intentamos superarlo “la bomba explota” tanto a nivel físico como psíquico.
Que el acosador sí que es una persona cobarde, insegura de sí misma, que miente con frecuencia y, en muchos casos, desgraciadamente con un gran poder de seducción. 

CUANTO MEJOR ENTIENDAS, MÁS FÁCIL TE RESULTARÁ RELAJARTE, TOMAR UNA DECISIÓN MEDITADA Y SALIR DEL POZO.
Gabriela Acedo Emmerich

6 comentarios:

yonblo dijo...

He visto casos cercanos en mi trabajo. La persona que lo ejercía sabía quienes eran más débiles. Yo le planté cara desde un principio, cosa que ha de ser muy difícil y más ahora con los tiempos tan duros que corren y los trabajos tan precarios. A mí me dió resultado, eso sí, tenía que hacer mi trabajo impecablemente para que los jefes no pudieran prestar atención a sus mentiras. No todo el mundo sabe o puede reaccionar igual, algunos de mis compañeros se ponían nerviosísimos. Yo actuaba con ironía y sangre fría, eso sí, algunas veces, otras intentaba evitarlo. Lo de denunciar... supongo que debe de ser muy embarazoso. El ya no está, los demás seguimos. Saludos.

Gabriela Acedo Emmerich dijo...

Tuviste suerte, Yonblo, de reconocer que no era una situación normal y supiste reaccionar. Pero muchas veces, si no dispones de información suficiente, es muy difícil detectar a un acosador, sobre todo a aquéllos que son auténticos expertos en el maltrato sutil y, en un primer momento, son encantadores con la que va a ser su víctima. Si en el futuro me "topara" de nuevo con alguien así, espero reconocerlo rápidamente y poder reaccionar de forma adecuada. En vuestro caso, por fortuna ya no está y nadie ha sido despedido. ¡Menos mal! Un saludo.

Rafa dijo...

Muy buena entrada. Más o menos como me ocurría a mí. Una de las personas que acosa en ese lugar tenía la ayuda de alguien más. En Gipuzkoa creo que todavía no hay ninguna asociación sobre el mobbing

Gabriela Acedo Emmerich dijo...

Es una pena, Rafa, que no tengáis ninguna asociación allí. Una buena asociación es una gran ayuda. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Me parece muy interesante este blog.
Cubre una necesidad que se torna, a veces, urgente. Pero,creo que para evitar llegar a ese límite, tener conocimientos incorporados, reflexionados es lo que se impone. Importa por sobre todo, contar con la seguridad en sí misma (o)que se consigue estudiando a fondo el tema. Estar preparados para un eventual acoso que puede ser variado y venir desde dónde menos se piensa. Y toma diferentes formas. El educar (se)es el mejor antídoto; promueve la autonomía e ir por la vida con actitud segura. Mostrar vulnerabilidad es un dulce para el acosador (a). Gracias.

Gabriela Acedo Emmerich dijo...

¡Muchas gracias por el comentario! Totalmente de acuerdo.