14 oct. 2011

¡ALERTA! ¿ESTÁS SIENDO ACOSADO/A EN EL TRABAJO?

Si te sientes identificado/a con algún o algunos síntomas abajo descritos, probablemente estés viviendo una situación de acoso laboral o mobbing. No dejes pasar más tiempo y busca ayuda inmediatamente. Habla con tu médico de cabecera, busca una asociación de víctimas de acoso moral, infórmate.

Te levantas por la mañana y te preparas para acudir a tu trabajo. Antes, ciertamente, tenías sueño por el madrugón, pero poco a poco tu cuerpo se activaba; ahora, sin embargo, una extraña sensación te embarga. Es como si una fuerza interior negativa te dominara, o mejor dicho, te paralizara todos y cada uno de los miembros de tu cuerpo. Luchas contra esta sensación y te obligas a seguir adelante. Sales a la calle y conforme te vas acercando a tu trabajo, más tenso se torna tu cuerpo, el miedo te invade. Tus piernas parecen de hierro y tu cabeza se deja llevar por intensas emociones negativas. Te obligas a avanzar, pero a cada paso que das hacia delante, luchas contra un intenso deseo de dar dos hacia atrás. 

Tienes la sensación de que ocurre algo, pero no entiendes nada. A veces te embargan sentimientos de rabia y venganza por algo que te han dicho o hecho. Sin embargo, hay muchas cosas que pasan desapercibidas, que no comprendes ni asimilas. Buscas la culpa y la solución en ti mismo y un sinfín de preguntas te avasallan. 

Intentas hacer las cosas mejor; buscas y anhelas alguna palabra o gesto agradable; algún reconocimiento, por mínimo que sea, por aquel trabajo que hiciste con tanto esmero y con buen resultado…  pero nada de esto llega. Todo tu cuerpo está tenso. Dudas de cada cosa que haces, dudas de ti mismo/a, de tus capacidades y aptitudes. Empiezas a creer que no vales, que has fallado, que no te has adaptado. 

Estás perdiendo la ilusión por la vida, por tus hobbies... Incluso, si ya llevas tiempo sintiéndote mal, llegas a tener ideas autolíticas del tipo "ojalá tuviera un accidente para no tener que ir al trabajo", o incluso  más graves.

Tienes la sensación de que nadie te quiere, pero piensas que son “ideas tuyas”.  Justificas con frecuencia las malas caras, la falta de saludo…: “tendrán un mal día”. Pero este “mal día” se repite cada vez con más frecuencia.

Piensas que nada de lo que haces está bien hecho. Crees que te estás volviendo loco y no sabes ya ni qué ni cómo hacer las cosas. 

A pesar de estar agotado/a duermes mal y pocas horas. Te despiertas con frecuencia y te revuelves nerviosa/o en la cama. Te cuesta coger el sueño. Empiezas a tener pesadillas, muchas veces relacionadas con el trabajo. 

Tienes dolor de cabeza con demasiada frecuencia. Tu corazón palpita con fuerza. Tienes sensación de ahogo y mareo, hiperventilas. Vomitas por ansiedad.

Estás todo el tiempo en tensión, hipervigilante. Te preguntas diariamente: ”¿Qué ocurrirá hoy?”.  Como consecuencia de esta tensión tienes a veces reacciones mucho más fuertes que habitualmente.

Al igual que el sentimiento de culpabilidad, la duda te avasalla constantemente. “Esto no puede ser real. Es producto de mi imaginación” o “lo estoy exagerando y malinterpretando todo”.

NO INTENTES AGUANTAR MÁS. ¡ENFERMARÁS SI NO LO HAS HECHO YA!
Autor: Gabriela Acedo Emmerich