29 dic. 2011

REFLEXIONES SOBRE EL MIEDO

Las actitudes hostigadoras provocan el miedo tanto en la víctima como en los que la rodean y, probablemente también en el hostigador. Hablar de acoso laboral es, hoy por hoy, un tabú y mientras no deje de serlo,  combatirlo es una auténtica hazaña, colocando al afectado en numerosas ocasiones en situación de indefensión en todos los ámbitos, incluso en el legal.
Cada situación de acoso moral en el trabajo es un mundo, pero hay siempre muchos puntos en común. El miedo es precisamente el más destacable, en mi opinión.  Cuando una persona está siendo sometida a maltrato psicológico, muchas veces ni lo percibe. En cambio, sí que nota que determinadas situaciones, recuerdos, olores, palabras, le producen una sensación sumamente desagradable y reacciona con auténticos ataques de pánico o ansiedad, le falta la respiración, tiene la sensación de que “se va a caer redonda al suelo”, la cabeza parece explotar, suda por todo el cuerpo pero al mismo tiempo siente frío, el corazón da latigazos…
Pero ¿qué ocurre con los “secuaces”, “testigos mudos” y “hostigadores”? Creo que todos ellos también están dominados por el miedo. De hecho, es éste el que les hace reaccionar de forma tan anormal:
                -El hostigador, dentro de su “mente enferma”, no tiene otra cosa que miedo a la persona que hostiga: miedo a que en alguna faceta sobresalga más que él, miedo a que tenga más que él; es un miedo que nace de la envidia, de los celos y de la inseguridad. Incluso, diría yo, miedo a que otros descubran cuál es su auténtico yo, que tratan de enmascarar continuamente.
                -Los secuaces, es decir, aquéllos que toman la decisión de apoyar activamente las actitudes del hostigador, también están dominados por el miedo. Quizás por el mismo tipo de miedo del acosador: celos, envidias..., temor a que su compañero (acosado) destaque más en alguna faceta.
                -Los testigos mudos, aquéllos que ven pero callan, lo hacen realmente también por miedo. En la mayoría de los casos, seguramente, por miedo a sufrir represalias, a perder su puesto de trabajo, a ser hostigados ellos mismos. Son “amigos” que dejan de serlo en el momento que surge el término “ACOSO”. Son compañeros que crees que te apoyan, pero en el momento clave desaparecen y se esconden. ¡Cuánto duele esta actitud!

Superar este miedo para la víctima, es un camino largo, arduo, pero que seguramente conseguirá, porque es un miedo producido por una situación determinada, es una reacción emocional.
Pero, ¿podrán los hostigadores, secuaces y testigos mudos superar su miedo o es algo inherente a su naturaleza, a su forma de ser?

22 dic. 2011

TESTIMONIO DE FORTALEZA Y SUPERACIÓN

UN NUEVO CAPITULO...
de S.V.P. (víctima de acoso laboral), el Martes, 7 de. junio de 2011 a la(s) 10:05. En el libro de mi vida hoy quiero cerrar un capítulo, el más amargo que me ha tocado hasta la fecha, pero para comenzar otro con una historia completamente diferente.
Olvidar lo que he vivido es pedir demasiado!!! Pretender que perdone a los que me han hecho tanto daño, es del todo imposible, asumir que he perdido tres años de mi vida vacíos de todo contenido, es impensable. Aprender a vivir con ello es lo que me queda.

Mi primera meta será intentar ser mejor persona que antes si cabe, permanecer integra como hasta ahora, seguir con mis ideales firmes, mi dignidad intacta, ir por la vida con la cabeza bien alta, convencerme que no era merecedora de ese ataque, saberme no culpable, entender que he sido víctima de un atajo de traidores cobardes que con tal de lograr sus metas son capaces de dejar tirados los cadáveres que consideren necesarios, que todo lo que les has dado, para nada les ha llegado, siempre quieren más, te extraerán hasta tu ultima gota de trabajo y sudor para de nuevo empezar con otra victima, jamás estarán saciados. Ante eso solo cabe intentar

volver a vivir, con la sabiduría adquirida y grabada a fuego en ti, pero con mayor intensidad, con unos ideales menos ingenuos para no permitir cabida alguna a la manipulación.

Hacer que cada momento sea único, mágico e insuperable, desear que lo que este por venir sea tan bueno, que no haya lugar para el recuerdo, disfrutar de lo que tengo, que no es poco,

y así, almacenando lo vivido en un recóndito lugar de mi existencia, bien aprisionado para que no intente salir, empezar de nuevo, volver a ser la que fui, sentirme orgullosa de mis principios y valores y de no haber sucumbido a su manipulación, no haber caído en sus redes malignas, para convertirme en un ser despreciable como son ellos.

Antes de cerrar ese recóndito lugar, quiero dar gracias por que mis ojos no consiguieran cerrarse, por ser capaz de darme cuenta de que en el mundo viven todo tipo de seres, por apreciar mas si cabe las maravillas que me rodean, por la fortuna que poseo y que muchas veces no he valorado, por saberme una persona cabal y no volver jamás a dudar de mi, y sobre todo por saber que mi actitud nunca ha sido equivocada.

18 dic. 2011

DESDE LA TRANQUILIDAD Y MIRANDO HACIA ATRÁS...

 
Desde la tranquilidad y mirando hacia atrás,  con las emociones más controladas,  sin rabia ni odio,  aceptando que ocurrió y no preguntándome ya el porqué, he llegado a las siguientes conclusiones:

Aunque pueda resultar para algunos difícil de entender, en ocasiones agradezco haber vivido esta situación: me ha hecho crecer, ser más persona, tener más empatía.

Me niego rotundamente a sentir autocompasión, a sufrir más… Todo esto lo relego al pasado. Ocurrió y no puedo dar marcha atrás y, por tanto, no queda más remedio que aceptarlo.

Secuelas, claro que quedan. Psíquicas: me agobio con mucha más facilidad que antes, cualquier ruido imprevisto me hace saltar de la silla y reaccionar de forma exagerada y, ante todo, sigo evitando acercarme a la “zona cero”. Sin embargo, estoy convencida de que es simplemente cuestión de tiempo…  y, en el caso de que se cronificaran,  tampoco sería para tanto: puedo convivir con ello.  Físicas: también quedan pequeñas secuelas y alguna que quizás pudiera aflorar en el futuro por haber maltratado mi cuerpo durante algunos años, al negarle la alimentación.  También lo acepto. Allí están, de la misma manera que alguien que tenga una dolencia crónica y sepa que tiene que cuidarse más. 

Todo esto, en cierta medida, me ha servido de lección, me ha servido para reconocer mis puntos débiles, para intentar ser más asertiva, para comprender que no debo necesitar la aprobación de los demás sino sólo la de mi conciencia, me ha servido para demostrarme que la vida te tira piedras pero te da la oportunidad de saltar sobre ellas, me ha servido para demostrarme que todo llega en su momento, si yo lo permito y, ante todo, me ha servido para reafirmarme en mi convicción de que la inmensa mayoría de personas merecen la pena…

La impulsividad es, en muchas ocasiones, un gran enemigo, sobre todo con determinado tipo de personas. Antes de tomar una decisión tengo que tomarme mi tiempo. Aún así me equivocaré muchas veces, ¡soy humana!, pero minimizo el riesgo de caer ante provocaciones, de responder demasiado rápido, de dejarme llevar por la emoción, permitiéndome racionalizar y ser dueña de mis actos.

18 nov. 2011

DEBES ENTENDER...


Que el acosador te necesita, necesita chupar de tu energía, de su sangre como un vampiro.  Para él es una necesidad vital, su alimento. Es, para saciar esta necesidad que te ha elegido. Te preguntarás: ¿Por qué precisamente a mí y no  a otro? La respuesta es bien sencilla: tú tienes algo que él envidia y con su astucia y poder de manipulación ha encontrado tu “punto débil”.
Que muchas veces el acosador no actúa en solitario, pues ya se ha preocupado en acaparrar el apoyo de compañeros “secuaces”. Es normal,  pues, que te cueste identificar quiÉn es el acosador, el que dirige toda la operación de maltrato.
Que la inmensa mayoría de tus compañeros “nunca han visto ni oído nada”. Son los testigos mudos, que ven pero callan y miran hacia otro lado.
Que muchas personas no te creerán ni comprenderán.  Por eso es muy importante que busques la ayuda de una asociación o te pongas en contacto con personas que conocen a fondo este problema. A parte de terapeutas especializados, quienes mejor te podrán apoyar y entender son las propias víctimas de acoso. Porque, ¿sabes que en el fondo todos los acosadores emplean las mismas técnicas de maltrato?, unos de forma más sutil, otros de forma más directa.
Que alejarte del lugar tóxico es la mejor solución para tu salud. Si puedes, no lo dudes. Tienes una primera opción para tranquilizarte un poco: pedir a tu médico de cabecera que te extienda una baja (ILT). Lo más seguro es que tarde o temprano el acosador o los acosadores consigan su propósito.
Que es normal que tengas miedo.  Esto no significa que seas cobarde. Significa que has estado demasiado tiempo aguantando,  demasiado tiempo sin escucharte, sin escuchar a tu cuerpo y todo esto se tiene que manifestar de alguna manera. Todos tenemos un límite y cuando intentamos superarlo “la bomba explota” tanto a nivel físico como psíquico.
Que el acosador sí que es una persona cobarde, insegura de sí misma, que miente con frecuencia y, en muchos casos, desgraciadamente con un gran poder de seducción. 

CUANTO MEJOR ENTIENDAS, MÁS FÁCIL TE RESULTARÁ RELAJARTE, TOMAR UNA DECISIÓN MEDITADA Y SALIR DEL POZO.
Gabriela Acedo Emmerich

11 nov. 2011

REFLEXIONES: ESCANDALOSO ES...

Resulta sospechosamente sorprendente que cuando se destapa un caso de acoso moral en el trabajo, la víctima es la “culpable” de provocar un escándalo y atentar contra la reputación, ya sea de una institución pública, ya sea de una empresa privada.  El acoso psicológico es un grave ATENTADO contra LA DIGNIDAD HUMANA, que deja a la víctima maltrecha, herida y con secuelas, en numerosas ocasiones muy graves y crónicas.  Señores, lo escandaloso no es el hecho de destapar, denunciar, divulgar… un caso de maltrato en el ámbito laboral; ESCANDALOSO es el hecho de que EXISTAN, SE PERMITAN, SE SILENCIEN y un largo etcétera, estas actitudes.
Cuando los medios de comunicación se hacen eco de una noticia sobre un acto de violencia, el oyente reacciona, no mira a otro lado… Desgraciadamente no ocurre lo mismo aún (digo aún porque tengo toda la esperanza de que con el tiempo esto cambie) en los atentados en el ámbito laboral.  Los términos “acoso laboral”, “mobbing”, “acoso psicológico”… asustan a muchos, como si de una peste se tratara, de la que hay que escapar. La víctima tiene que luchar,  no sólo contra sus emociones, sus sentimientos de culpa, duda… sino también contra parte de la sociedad. En el trabajo ha sido aislada, apartada y ¿¿¿¿fuera???? FUERA tiene que luchar para que se le crea, para que se haga justicia, para que su nombre y su reputación no se hundan en la miseria por las mentiras y rumores que se propagan…
Tenemos que ser conscientes del hecho de que muchas actitudes o conductas de acoso moral son difíciles de describir y explicar, y, por tanto, de comprender por aquellas personas que no lo han vivido. Pero en ¡cuántas veces en la vida hacemos valer al menos el “beneficio de la duda”! En el hostigamiento laboral, este beneficio de la duda, en numerosas ocasiones no se concede. ¡Se juzga y condena a la víctima con rapidez, sin darle ninguna oportunidad!
Gabriela Acedo Emmerich

9 nov. 2011

¿SUFRES ACOSO LABORAL? IDENTIFÍCALO

Breve guía para que puedas identificar si estás siendo víctima de acoso laboral. ¿Cómo afrontarlo? ¿Dónde buscar ayuda? y algunas cuestiones más...

¡ESPERO QUE OS SIRVA DE AYUDA!


DESCARGA GRATUITA

8 nov. 2011

AHORA ES EL MOMENTO

SI YA HAS IDENTIFICADO QUE SUFRES ACOSO MORAL O MOBBING:

Acude inmediatamente a tu médico de cabecera. Probablemente ya sufras un cuadro ansioso-depresivo y necesites ser medicado/a. Quizás tengas también algunos problemas físicos (dolor de cabeza, lumbalgias, dolor en las cervicales, contracturas musculares, colon irritable y un largo etcétera). Todos estos síntomas han de ser diagnosticados y tratados sin demora para intentar evitar su cronificación. Piensa que tu cuerpo y tu mente están gritando pidiendo AUXILIO. No lo minusvalores ni intentes “hacerte el/la fuerte”.

DÓNDE Y CÓMO BUSCAR AYUDA: Busca en internet, infórmate si en la zona en la que resides hay una asociación de ayuda a las víctimas de acoso laboral y/o mobbing. No intentes aguantar. Las consecuencias de estar sometido a este psicoterror son muy graves e, incluso, pueden conducirte a sufrir enfermedades crónicas que pueden provocar una incapacidad permanente.

NO CALLES: Habla y cuenta lo que te ocurre. No te lo guardes para ti.  Muchos de nosotros hemos cometido el error de no hablar, bien por vergüenza, bien por sentimiento de culpabilidad o simplemente por miedo a revivir la situación.  Callar no sólo ralentiza tu curación, sino que puede agravar tu sintomatología. 

NO INTENTES DISIMULAR TU ESTADO DE ÁNIMO. Deja que tu cuerpo exprese tus emociones para liberarse de ellas.  Una buena “llorera” ante alguien que te comprenda (un familiar, un buen amigo o tu terapeuta) te hará sentir más ligero/a, como si te hubieras desprendido de un enorme peso.
  
PIENSA EN TI Y QUIÉRETE. Tú eres ahora lo más importante. Tendemos a pensar más en nuestra familia, amigos…  y a despreocuparnos de nosotros mismos.  Pero, ¿no crees que eres más útil para los demás si te cuidas primero a ti? 

NO DESCUIDES TU ALIMENTACIÓN. Es probable que a causa de tu depresión, estrés etc.  pierdas el apetito o, al contrario, por ansiedad no puedas parar de comer. Pide ayuda también en este tema, no lo descuides. Recuerda: ¡una alimentación sana y correcta es la mejor medicina para tu cuerpo y tu mente!

¿DENUNCIAR O NO DENUNCIAR? Cada caso es un mundo y cada persona una individualidad. En principio, denunciar es importante. Quizás incluso para ti sea necesario que sientas que se haya hecho justicia y necesites luchar por ello. Pero tienes varias formas de denunciar una situación de acoso. Las nuevas tecnologías te brindan excelentes oportunidades para denunciar públicamente y divulgar tu situación. Depende de ti. No olvides que tu salud es lo primero y, en muchas ocasiones, meterte en trámites legales supone un agravamiento de la misma. Para emprender este arduo camino necesitas mucha fuerza para luchar y, para ello, es imprescindible tener buena salud.  Simplemente te recomendaría que te tomaras un tiempo para relajarte y que no actúes impetuosamente, llevado/a por la rabia y el odio. Ponte en contacto con una asociación: ellos podrán guiarte. Si no hay ninguna en tu comunidad, puedes contactar con ellas por e-mail o teléfono.  No es lo mismo, pero al menos te pueden facilitar algunas pautas. En internet encontrarás foros (en facebook existen varios grupos).
Gabriela Acedo Emmerich

2 nov. 2011

TODA EXPERIENCIA NEGATIVA TIENE UN LADO POSITIVO: BUSQUÉMOSLO

Tenemos una tendencia a quedarnos con la parte negativa, con aquello que nos ha herido.  Tras haber sido víctimas de acoso, ¿cuáles han sido nuestros primeros sentimientos?  Impotencia, ira, culpabilidad, duda etc. etc.
¿Quién no ha pensado que lo ha perdido todo? Y es cierto, hemos perdido mucho:
-En salud, quien más quien menos ha sufrido alguna secuela no sólo psíquica (depresión, ansiedad…), sino también física. Algunas, incluso, quedarán de por vida.
-Económicamente, también hemos perdido. Si estás en situación de ILT, probablemente tu nómina mensual se haya visto drásticamente menguada.  Si vuelves al trabajo, esta parte estaría solucionada, pero sigues en ese ambiente que tanto daño te hizo. Si aún no eres capaz de volver a trabajar, con suerte podrás cobrar el paro y posteriormente el subsidio de desempleo (ayuda familiar). Pero esto se acaba y luego…
-Justicia: en muy pocos casos se hace justicia. Por los caminos legales es muy complicado, aunque por fortuna cada vez hay más casos que obtienen resultados positivos. A nivel personal, no conozco ningún caso que abiertamente haya podido decir: “se ha hecho justicia”
Puesto que esto es así y no podemos cambiarlo, nos toca hacer el cambio en nosotros mismos: 
¡HAGAMOS UN GIRO DE 180º!
A mí, particularmente, me ha servido de gran ayuda dirigir mi mente hacia la búsqueda de algo positivo que haya podido obtener de esta experiencia.  Os pongo un ejemplo personal:  A raíz del acoso dejé de comer y enfermé de anorexia nerviosa. Acabé ingresada en la Unidad de Trastornos de la Alimentación, durante un largo periodo de tiempo: literalmente encerrada, aislada, lejos de mis niños y mi marido etc. En aquellos momentos sentía una impotencia y un dolor terrible, imposible de plasmar en palabras, y pensaba: “encima que me han maltratado en la oficina, soy yo la que estoy aquí encerrada y ellos están fuera, libres, disfrutando de la vida”. Al cabo de algún tiempo, mentalmente le “di la vuelta a la tortilla” y empecé a analizar todo lo que la vida me regaló en esos momentos: amigos incondicionales (que lo serán para toda la vida), el inmenso cariño de muchas personas de las que no esperaba nada, la sabiduría de poder entender los sentimientos de personas enfermas de un trastorno alimentario,  la posibilidad de reconocer unos primeros síntomas en personas que forman parte de mi vida…
¿Cuántas cosas no tendría ahora, si no hubiera vivido esta experiencia?
Gabriela Acedo Emmerich

14 oct. 2011

¡ALERTA! ¿ESTÁS SIENDO ACOSADO/A EN EL TRABAJO?

Si te sientes identificado/a con algún o algunos síntomas abajo descritos, probablemente estés viviendo una situación de acoso laboral o mobbing. No dejes pasar más tiempo y busca ayuda inmediatamente. Habla con tu médico de cabecera, busca una asociación de víctimas de acoso moral, infórmate.

Te levantas por la mañana y te preparas para acudir a tu trabajo. Antes, ciertamente, tenías sueño por el madrugón, pero poco a poco tu cuerpo se activaba; ahora, sin embargo, una extraña sensación te embarga. Es como si una fuerza interior negativa te dominara, o mejor dicho, te paralizara todos y cada uno de los miembros de tu cuerpo. Luchas contra esta sensación y te obligas a seguir adelante. Sales a la calle y conforme te vas acercando a tu trabajo, más tenso se torna tu cuerpo, el miedo te invade. Tus piernas parecen de hierro y tu cabeza se deja llevar por intensas emociones negativas. Te obligas a avanzar, pero a cada paso que das hacia delante, luchas contra un intenso deseo de dar dos hacia atrás. 

Tienes la sensación de que ocurre algo, pero no entiendes nada. A veces te embargan sentimientos de rabia y venganza por algo que te han dicho o hecho. Sin embargo, hay muchas cosas que pasan desapercibidas, que no comprendes ni asimilas. Buscas la culpa y la solución en ti mismo y un sinfín de preguntas te avasallan. 

Intentas hacer las cosas mejor; buscas y anhelas alguna palabra o gesto agradable; algún reconocimiento, por mínimo que sea, por aquel trabajo que hiciste con tanto esmero y con buen resultado…  pero nada de esto llega. Todo tu cuerpo está tenso. Dudas de cada cosa que haces, dudas de ti mismo/a, de tus capacidades y aptitudes. Empiezas a creer que no vales, que has fallado, que no te has adaptado. 

Estás perdiendo la ilusión por la vida, por tus hobbies... Incluso, si ya llevas tiempo sintiéndote mal, llegas a tener ideas autolíticas del tipo "ojalá tuviera un accidente para no tener que ir al trabajo", o incluso  más graves.

Tienes la sensación de que nadie te quiere, pero piensas que son “ideas tuyas”.  Justificas con frecuencia las malas caras, la falta de saludo…: “tendrán un mal día”. Pero este “mal día” se repite cada vez con más frecuencia.

Piensas que nada de lo que haces está bien hecho. Crees que te estás volviendo loco y no sabes ya ni qué ni cómo hacer las cosas. 

A pesar de estar agotado/a duermes mal y pocas horas. Te despiertas con frecuencia y te revuelves nerviosa/o en la cama. Te cuesta coger el sueño. Empiezas a tener pesadillas, muchas veces relacionadas con el trabajo. 

Tienes dolor de cabeza con demasiada frecuencia. Tu corazón palpita con fuerza. Tienes sensación de ahogo y mareo, hiperventilas. Vomitas por ansiedad.

Estás todo el tiempo en tensión, hipervigilante. Te preguntas diariamente: ”¿Qué ocurrirá hoy?”.  Como consecuencia de esta tensión tienes a veces reacciones mucho más fuertes que habitualmente.

Al igual que el sentimiento de culpabilidad, la duda te avasalla constantemente. “Esto no puede ser real. Es producto de mi imaginación” o “lo estoy exagerando y malinterpretando todo”.

NO INTENTES AGUANTAR MÁS. ¡ENFERMARÁS SI NO LO HAS HECHO YA!
Autor: Gabriela Acedo Emmerich

8 oct. 2011

UN MUNDO LLENO DE DUDAS, INTERROGANTES Y AFIRMACIONES AUTODESTRUCTIVAS

El tiempo y la información me han llevado a entender  y a encontrar muchas repuestas a sentimientos, emociones y reacciones. 

¿POR QUÉ A MÍ? Sencillamente porque hemos estado en un sitio equivocado en un momento igualmente equivocado.  Con toda seguridad, si  no hubiéramos estado nosotros allí, otra persona hubiera sufrido este acoso.

¿QUÉ HE HECHO MAL? No hemos hecho nada mal, aunque nos intenten inculcar esta idea. Piensa que hagas lo que hagas nunca lo harás bien para el acosador. A él realmente poco le importa esto: simplemente busca tu destrucción emocional y, con ello, su placer, su victoria.

AL PRINCIPIO ERA TAN AMABLE… Claro, el acoso estaba en la etapa de seducción.  Precisamente esto es lo que más nos desconcierta. El acoso laboral o mobbing pasa por unas determinadas etapas bien definidas:
    Seducción: el acosador es sumamente amable con la víctima con el único propósito de manipularla y encontrar sus puntos débiles.
    Violencia/agresión: etapa en la que el acosador ataca y agrede con todas sus estrategias perversas a la víctima. 

¿POR QUÉ NO SUPE REACCIONAR? Precisamente por lo expuesto en el punto anterior. “Si una persona tan encantadora (etapa de seducción) ha cambiado su comportamiento conmigo algo habré hecho mal”.  No estábamos  preparados para este cambio de actitud. Estábamos desarmados, confundidos…  Todo ello junto al ambiente hostil ha colaborado a destruirnos y mermar nuestra capacidad de reacción. 

SOY TAN DÉBIL. No, no somos débiles. Hemos soportado un ambiente y un modus operandi  perverso,  engañoso…  durante tanto tiempo que hemos enfermado por ello. Y todo esto, sencillamente porque funcionamos de otra forma y no somos capaces de asimilar este tipo de comportamientos y por tanto no estamos preparados para afrontarlos. Quizás seamos algo más vulnerables, pero eso no es nada malo. Es simplemente algo inherente a nuestra forma de ser.

SOY TONTO/-A Y TENGO PROBLEMAS MENTALES/DESESTABILIDAD EMOCIONAL. Ni somos tontos ni tenemos problemas mentales. Hemos entrado en un lugar sanos y allí hemos enfermado. En la mayoría de los casos hemos pasado un proceso de selección o unas oposiciones. Si fuéramos tontos, difícilmente lo hubiéramos conseguido. ¡Esto no lo olvides nunca! Tampoco olvides que el acoso tiene su cuna en la envidia: ¡tienes algo que el acosador no tiene y envidia de ti! Este sentimiento negativo sobre ti mism@ es precisamente lo que busca alimentar el acosador para destruir así tu autoestima y seguridad.

NO ME ADAPTO. ¿Pretendemos adaptarnos a un ambiente violento y hostil? Si lo hiciéramos, sería aceptar y entrar en el juego del maltratador. Yo diría que podemos estar orgullosos de no poder adaptarnos a estas situaciones.

Entender ayuda a racionalizar y a asimilar lo ocurrido y esto es el principio de nuestra curación. “Hay que desmontar el puzzle que tienes en tu cabeza y montarlo de nuevo correctamente”, me dijo en cierta ocasión mi psiquiatra. 

NADIE EN EL MUNDO TIENE DERECHO A EJERCER NINGÚN TIPO DE VIOLENCIA SOBRE UN SER VIVO. 
Autor: Gabriela Acedo Emmerich

25 sept. 2011

ACLARACIONES SOBRE EL MALTRATO SUTIL EN EL TRABAJO

Te insultan, gritan, te mandan hacer trabajos humillantes o por debajo de tu cualificación profesional...; éstas son conductas típicas de acoso moral en el trabajo fáciles de detectar.

Pero, ¿qué ocurre con aquellos otros comportamientos sutiles, difíciles de reconocer, que poco a poco van mermando nuestra autoestima y provocando un caos emocional?

En mi opinión, es muy importante informar sobre este tipo de maltrato, dado que la víctima, por desconocimiento del tema, no reconoce situaciones de esta índole, cuando son éstas precisamente las que producen un daño mucho más profundo.

Expondré tan sólo las que he vivido yo y en este momento recuerdo. Seguramente habrá muchas más.

NINGUNEO. No te ven, te ignoran. Ejemplo: Al entrar no te saludan. Se reúnen y hablan entre sí, pero no te invitan a formar parte de la conversación. No te escuchan o te hacen callar con un gesto facial, dándote la espalda o simplemente sacudiendo la mano.Salen en el descanso a tomar café y te dejan sol@ en la oficina.

AMENAZA CORPORAL. El acosador adopta una postura corporal que resulta amenazante para la vícitma. Ejemplo: Estás sentad@ detrás de la mesa, se acerca el acosador y apoyándose sobre la mesa se inclina sobre ti mientras te insulta en tono despreciativo pero sin gritar: "Eres una histérica". En este caso se combina el maltrato directo, no escondido ("histérica") junto con una postura corporal que provoca miedo en la víctima. El movimiento de manos también puede adoptar las formas de una amenaza: te están hablando en tono enfadado y elevan la mano.

INSULTOS INDIRECTOS. El acosador no te insulta claramente, sino que usa un lenguaje sutil y maquiavélico. Ejemplo: "Esto lo podría hacer cualquiera""no hace falta tener muchas luces para esto", "me decían a mí que era raro, pero anda que tú...", "viniendo de ti no me extraña".

ACTITUDES BURLESCAS. Ejemplo: Imitan tu voz,  cambian tu nombre llamándote de alguna forma que saben que te disgusta, se ríen a tus espaldas...

COMPORTAMIENTOS HUMILLANTES "ENMASCARADOS". No me refiero a la adjudicación de tareas por debajo de tu capacitación y cualificación profesional, que evidentemente constituyen objeto de acoso, sino a aquellas conductas enmascaradas que te hacen sentir que no eres más que basura. Ejemplo: Tiran papeles que ya no sirven a tu mesa, envoltorios de caramelos, bolígrafos que ya no escriben... Dejan todos los "trastos" encima de tu mesa para que tú los guardes...

NEGACIÓN DE MATERIAL O INFORMACIÓN NECESARIA. Ejemplo: Vas a pedir algo imprescindible para realizar tu trabajo a la persona pertinente y recibes constantemente la siguiente respuesta: "no sé"

ACTITUDES DE DESPRECIO. Expresiones de asco y desprecio, sonrisas irónicas, respuestas sarcásticas... Ejemplo: Te atiborran de trabajo a última hora y cuando intentas decir que no te da tiempo escuchas por respuesta: "¿estás estresada?", acompañando estas palabras con un gesto con la mano, ordenándote callar. Saludas o te despides y, en el caso de que obtengas respuesta, lo hacen sin mirarte a la cara...
Autor: Gabriela Acedo Emmerich

23 sept. 2011

LA PUERTA DE LA VIDA

Cuando pensamos que nuestro mundo se ha hundido,  cuando hemos perdido toda la esperanza, toda la ilusión de vivir, cuando nos creemos débiles e incapaces de salir del pozo, cuando nos sentimos culpables, agobiados... cuando lo vemos todo negro,  no somos capaces de ver la realidad. Las emociones nos dominan.

La realidad es que son sólo un torbellino de sentimientos y sensaciones que nos invaden. Hemos entrado inconscientemente por la puerta de la desesperanza y la oscuridad. Pero la puerta de la vida está abierta, esperando nuestro regreso.  

Mira hacia atrás, hacia tu pasado: seguro que ha habido momentos en los que tenías sentimientos similares por algún acontecimiento negativo, triste… También te sentías desbordado, agobiado, débil y, sin embargo,  supiste regresar y entrar por la puerta de la vida. 

Y, esta vez, aunque no lo creas, ¡volverá a ocurrir!, porque no eres ni débil, ni culpable… Son otros los que te han hecho sentir así.
Autor: Gabriela Acedo Emmerich

20 sept. 2011

¿Trastorno de la Conducta Alimentaria por acoso moral?

"Las agresiones y las humillaciones se inscriben en la memoria y se vuelven a vivir a través de imágenes, pensamientos y emociones intensas y repetitivas ... Las víctimas necesitan hablar de los acontecimientos que las traumatizaron, pero las evocaciones del pasado traen consigo manifestaciones psicosomáticas equivalentes al miedo... A veces, pierden el apetito o, al contrario, adoptan conductas bulímicas y aumentan el consumo de alcohol y de tabaco" El acoso moral, Marie-France Hirigoyen.

Leyendo este libro me topé hace unos días con este párrafo. Hasta ahora nunca había leído sobre la posible incidencia de un TCA (Trastorno de la Conducta Alimentaria) en víctimas de acoso moral. ¡A mí me había ocurrido!: "Decido acostarme todo el día en el sofá para intentar dormir y no pensar ni recordar. Pero nada funciona  y sé que necesito ayuda de profesionales. Por otro lado, no quiero hablar del tema laboral. Estoy hecha un lío. Nada de lo que me hacía ilusión me importa. Sólo quiero dormir, dormir y borrar imágenes y recuerdos. Tampoco PUEDO NI QUIERO COMER y empiezo a perder rápidamente peso" (Cruzando el puente de la razón). 
No tenemos que minusvalorar este tema. Es imprescindible abordarlo con ayuda profesional, tan pronto como adoptemos alguna conducta irregular con la comida. Un TCA en una enfermedad que no respeta edades, ni sexo y es difícil de superar. Con 45 años, con un cuadro ansioso-depresivo, empiezo a perder peso rápidamente por falta de apetito. Un buen día, no sé realmente en qué momento del proceso, decidí que quería perder aún más: ¡Cuánto más pierdo, más feliz me siento!  Era, evidentemente, una felicidad ficticia. Creo que era una forma de controlar y canalizar mis emociones. Curiosamente, siendo ya un auténtico saco de huesos, cuando me miraba al espejo me veía deforme, gorda... Ya estaba atrapada en las redes. No comía prácticamente nada, acompañando este eterno ayuno con vómitos, laxantes, diuréticos... Necesité unos tres años de intensa ayuda terapéutica en la UTCA (Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria) para curarme.
Autor: Gabriela Acedo Emmerich

10 sept. 2011

¿SE PUEDE SUPERAR EL ACOSO LABORAL O MOBBING?

, en letras mayúsculas. Hace no muchos meses no estaba convencida, más bien creía lo contrario.

De estar sumida en la depresión y las ganas de no vivir, he pasado a recuperar la alegría y a volver a disfrutar de todo la belleza que me brinda la vida.
De aislarme, pasarme las horas acostada en el sofá ..., he pasado a volver a disfrutar de la "vida social", de las comidas con amigos, de reírme, de hacer pequeñas locuras ...
De sentirme débil, he pasado a sentirme fuerte, con ganas de comerme el mundo y luchar por lo que considero justo.
De odiarme a mí misma, he pasado a quererme, a aceptarme tal cual soy con todas mis debilidades y errores.
De preguntarme "¿por qué a mí?", he pasado a aceptar que podría haber sido cualquier otra persona que se le o les hubiera cruzado por el camino.
De malgastar mis fuerzas por agradar y "oír alguna palabra agradable de sus bocas", he pasado a entender y comprender que cada ser humano es un ser único y es imposible agradar a todos, así como que todos sean de tu agrado. ¿Para qué consumirse con una tarea tan ardua e imposible?
De tener momentos de rabia y odio, he pasado a no dejar sitio a estos sentimientos destructivos. Necesito toda mi energía para VIVIR. 

"La vivencia de un trauma supone la reestructuración de la personalidad y una relación diferente con del mundo. Deja un rastro que no se borrará jamás, pero sobre el que se puede volver a construir." EL ACOSO MORAL, Marie-France Hirigoyen


15 ago. 2011

Un antes y un después


SUEÑO:
Tengo terapia con Marc. Acudo pues puntualmente a la cita. Espero sentada en la sala de espera hasta que aparece y me pide que le acompañe. Estoy sentada ante él en su consulta y de repente me dice:
-Un momento, ahora vuelvo.
Me quedo sola en la habitación y unas voces se van acercando. Reconozco la voz de Marc y otra tan conocida por mí. El terror se apodera de mi cuerpo y mi mente.
-No puede ser cierto, pienso.
-Marc no pude traicionarme de tal manera, sigo pensando.
Lentamente se van acercando cada vez más las dos personas, Marc y ¡Pere!, a la consulta. Mi vista pasa rápidamente por todos los posibles escondites. Debajo de la mesa no es posible, me vería enseguida. En mi desesperación me levanto de la silla y me acurruco rápidamente en el rincón más alejado, tapándome la cabeza”.



SUEÑO:
“Vuelvo a trabajar en la oficina. Me dan un despacho luminoso y grande. Voy con recelo y muy dolorida, pero acepto la oferta. Una vez dentro veo a Margarita y a otro compañero muy agradable. Margarita, con la que había llegado a tener una relación muy buena, no me mira a la cara.
-Margarita, hola, le digo
Ella no me responde.
-¿Por qué no me miras a la cara? ¿Qué ocurre? ¿Tienes miedo de que tu trabajo peligre si te relacionas conmigo?
Por fin me mira y me dice:
-Vamos a bajar a dar una vuelta.
Pues sí, voy a bajar y no rendiré cuentas a nadie. Tengo el mismo derecho que los demás a mi pequeño descanso a media mañana.
Volvemos a la oficina y me llama un joven que no es Pere y me ordena:
-Gabriela, baja a comprar café.
-No, le respondo.
-¡¿Nooo?!, me pregunta gritando.
-Por supuesto que no. No he sido contratada para esto. Además ya conozco la evolución: ahora es café, mañana es limpiar, pasado es dejarme sola arriba mientras todos bajáis, etc. etc. Esta vez no caigo, le digo tranquilamente.
-¿Es tu última palabra?, me pregunta con la cara roja de rabia
-Sí, respondo firmemente y sin perder la compostura.
-Pues ya sabes las consecuencias: ¡a la calle!
-De acuerdo.
Me despido de todos y ya casi en la puerta aparece Pere. Me mira con cara altiva, prepotente, con desprecio y asco.
-Pere, ¿Me podrás dar por favor el finiquito?, le pregunto educadamente y con la cabeza bien alta.
-Espero que esta vez se prepare el mismo, digo claramente
Su cara cambia radicalmente. Parece sorprendido de mi frialdad. Desaparece toda su prepotencia y su cara adquiere una expresión de cervatillo degollado.
-Sí, tranquila, lo haremos y te lo ingresaremos en tu cuenta.
Su expresión, su mirada e incluso su pose son irreconocibles: el desprecio se convierte en respeto, casi miedo diría yo. Ha pasado de verdugo a cobarde derrotado.
- Bien, gracias. Adiós.
Me voy de la oficina orgullosa de mi reacción, con un peso menos y ante todo, muy, muy tranquila.

(Retazo de "Cruzando el Puente de la Razón")

15 jul. 2011

REFLEXIONES: Rabia y odio es algo humano, pero ...

...¿de qué nos sirve?
Creo que la inmensa mayoría de personas que hemos sido víctimas de acoso hemos pasado por un periodo o momentos de rabia y de odio hacia las personas que nos han hecho sufrir, hacia nosotros mismos por la impotencia etc.
Este odio y esta rabia nos carga emocionalmente aún más: ¡nos hacemos más daño! Hace tiempo he llegado a la conclusión de que el acosador es una persona enferma, complicada, amargada. ¿Cómo puedo odiar a una persona así? Sé que nunca podré llegar a entenderla ni a comprenderla, sencillamente porque tiene unos valores y una manera de ser diferentes a los míos. También sé que esta persona nunca me entenderá ni comprenderá a mí. Tenemos que aceptar que cada persona es un mundo. ¿Para qué malgastar nuestra energía odiando o teniendo rabia? ¡La necesitamos para nuestra curación!
Autor: Gabriela Acedo Emmerich

7 may. 2011

NOVEDAD EDITORIAL



"Cuando una persona extravía el rumbo de su existencia y divaga por terrenos no explorados se sumerge temporalmente en el caos y la confusión.
     El relato de este libro corresponde a una de esas personas que, en un momento de su vida, pasó por una de esas etapas y se sintió débil, vulnerable e indefensa ante el miedo y la angustia que se habían instalado en su ser; sin embargo, su historia es mucho más que eso. Es también un relato de lucha, de esfuerzo y de superación. Cada logro constituye una “batalla” ganada, una conquista del alma, un nuevo territorio explorado e integrado en el propio ser. 
    Con un lenguaje sencillo y coloquial, su protagonista narra con detalle esa desgarradora etapa de su vida marcada por el dolor y la limitación invitando al lector a bucear en las profundidades de su alma para ir más allá del infortunio y descubrir los “tesoros” latentes en su interior..." 
Antonio de Fuertes. - Psicólogo.

28 feb. 2011

CRUZANDO EL PUENTE DE LA RAZÓN (Presentación)


 

25 feb. 2011

EN POSITIVO...

Sin duda alguna y, desde mi experiencia, el acoso laboral destroza al afectado. Pero de todas las experiencias dolorosas de la vida aprendemos y recibimos algo. En mi caso particular:
     -He conocido a muchas buenas personas que ahora son parte de mi vida: ¡He ganado amigos!
     -He comenzado a desarrollar una actividad que, sin este golpe, seguramente nunca lo hubiera hecho: ¡escribir!
     -He aprendido a no dar tanta importancia a pequeñas adversidades. En definitiva, creo que me he hecho más fuerte.
     -¡He recibido comprensión, apoyo, amor y ayuda desinteresada de tantas personas! (¡Gracias ANAMIB!, ¡Gracias UTCA Palma de Mallorca!)
     -Ante todo, he aprendido a entender mejor a los demás. Hace años, probablemente no hubiera entendido a un enfermo de anorexia o bulimia nerviosa u otro trastorno de la conducta alimentaria. Hoy entiendo su forma de sentir, de odiarse a sí mismo, de odiar su cuerpo...
¡Todo esto y mucho más me ha enriquecido!

22 feb. 2011

Hay que perder la vergüenza. Los TCAs son una enfermedad / Los peligros de internet

Hay que perder la vergüenza. Los TCAs son una enfermedad
Uno sufre una disfunción física u orgánica y no tiene reparo alguno en comunicarlo, quien sufre una depresión normalmente tampoco. ¿Por qué no queremos reconocer públicamente que sufrimos un trastorno de la conducta alimentaria? ¡Es una enfermedad más! Nadie decide por voluntad propia enfermar de un TCA, del mismo modo que nadie decide tener, por ejemplo, una gastroenteritis. Una vez que seamos conscientes de estar enferm@s, ¿por qué esconderlo? Otra vez más, la divulgación es realmente vital, tanto para nuestra curación, como para que otros afectados puedan reconocer su situación y salir del cascarrón. 
Estoy convencida que hay muchísimos casos de enfermos de un TCA que no reciben tratamiento porque el sentimiento de vergüenza les limita a la hora de pedir ayuda. Y no olvidemos que sólo con una adecuada AYUDA TERAPÉUTICA es posible la curación. ¿No acudimos a un especialista ante cualquier enfermedad física? Pues hagamos lo mismo en estos casos. Para quien aún no haya buscado ayuda: No os podéis imaginar el alivio emocional que se siente cuando ya no es un secreto.

(Bajo la pestaña "mi historia" describo, por petición de algunos afectados, el tratamiento y las fases de la enfermedad por las que he pasado. ¡Espero que os sirva de ayuda!)

Los peligros de internet
Hace unos días, navengando por internet, encontré varias páginas y opiniones, "ayudando" a no vencer la enfermedad; es más,  dando ideas de cómo adelgazar más, defendiendo que es un estilo de vida ...
Yo misma, cuando estaba enferma, recurrí a buscar esta "ayuda" en internet. Estas páginas fueron un "gran apoyo" para lograr alcanzar un peso ínfimo y parecer un cadáver viviente. En pocas palabras: fueron mi carta de visita hacia la muerte. Suena crudo, pero es la pura realidad.
¿Un TCA es un estilo de vida??? Que yo sepa, un estilo de vida no precisa ayuda terapéutica, ni hospitalización etc. ¿Desde cuándo "matarse lentamente" puede considerarse un estilo de vida? Un TCA es , simple y llanamente, una enfermedad y el primer paso para curarse es reconocerla como tal.

Os invito a que dejéis vuestra opinión

18 feb. 2011

DIVULGACIÓN

Está claro que la única manera de cortar con actitudes y situaciones hostiles en el ámbito laboral es la DIVULGACIÓN. Éste es el propósito principal de este blog.

Divulgando conseguimos:
     -Alertar al acosador.
     -Familiarizar al trabajador con situaciones de acoso, consiguiendo así, reconocerlas a tiempo y tomar medidas antes de que sea demasiado tarde. ¿Cuántas víctimas no son o eran conscientes de estar sufriendo acoso laboral o mobbing por simple desconocimiento?
Un reconocimiento a tiempo evitará, sin duda alguna, las graves consecuencias, tanto físicas como psíquicas, producidas por estas situaciones. 


Os invito a que visitéis este blog y dejéis vuestros comentarios.