5 may. 2012

BREVES REFLEXIONES: EL RESPETO


¿Nos hemos sentado alguna vez a pensar el significado real de este término? Para mí es una de las palabras más valiosas e importantes. El respeto en su acepción de “miramiento, consideración, deferencia” (Real Academia Española/RAE), conlleva la ausencia total de violencia. Si el respeto fuera practicado universalmente, no habría guerras, no habría violencia de género, no habría violencia en las escuelas (bullying), no habría violencia en las familias y, evidentemente, tampoco habría violencia en el ámbito laboral.
Un simple y sencillo término que, aplicado a la vida real, supone la armonía total en la convivencia tanto interpersonal como con los animales y la naturaleza. Resulta sorprendente pensar que únicamente la falta de respeto es la cuna de las manipulaciones, agresiones físicas y morales, discordia…, en definitiva, de la VIOLENCIA en cualquier espacio.
¡Sólo tres sílabas y, sin embargo, ausente en tantas momentos de la vida!

27 abr. 2012

MALTRATO PSICOLÓGICO: VIVIR CON EL SENTIMIENTO DEL MIEDO


VIVIR CON EL SENTIMIENTO DEL MIEDO

¿Es normal que sienta tanto miedo?, se preguntan la mayoría de las víctimas de acoso laboral. El miedo es, en mi opinión y tal como lo he vivido y aún vivo, el sentimiento destructivo que más perdura en el tiempo, llegando casi a cronificarse. Muchas veces sentimos miedo ante acontecimientos que suponen una amenaza para nosotros, pero una vez desaparecida tal amenaza, el miedo ha quedado disipado. Realmente es una defensa natural de nuestro cuerpo ante situaciones de peligro. No ocurre, sin embargo, lo mismo cuando uno ha estado sometido a violencia psicológica: el miedo perdura y perdura y parece que no quiere desaparecer de nuestras vidas. En otras palabras, aún estando “lejos” y apartados del peligro, no lo apreciamos como tal y sigue siendo una amenaza para nosotros. Simplemente el hecho de acercarse al que era nuestro lugar de trabajo ya nos produce unas sensaciones desagradables; eso sí, cada vez con menos virulencia pero sin desaparecer completamente durante al menos, un largo periodo de tiempo.  

MIEDO, MIEDO Y SIEMPRE MIEDO
Cuando te acuestas por la noche, sabiendo que al día siguiente has de presentarte en tu trabajo, el miedo ya hace su presencia, de tal forma, que las pesadillas y el sueño inquieto y nervioso se hacen tu “aliado”.
Te levantas sudoroso/-a y el único sentimiento que ronda por tu cabeza es de nuevo el miedo. Miedo ante tu/s acosadores, miedo ante lo que va ocurrir, pues en el fondo sabes perfectamente que algo te harán, miedo a tus propias reacciones ante los actos de maltrato y ¿cómo no?, miedo a perder tu puesto de trabajo.
En definitiva, el miedo no te abandona e irrumpe incluso ya en tu hogar, en lo que siempre ha sido tu rincón de paz y seguridad.
Cuando al fin logras salir de este entorno de trabajo infernal, tu primer sentimiento es de alivio y piensas que al fin tus miedos se despedirán definitivamente de tu vida. Pero no, desgraciadamente no es así.  Si tu médico de cabecera te ha extendido una baja (ILT) en tu cabeza no deja de rondar el pensamiento: ”¿la próxima semana me dará el alta?, ¿tendré que volver a ese infierno?” En definitiva, seguimos teniendo miedo.  Si hemos sido despedidos, probablemente nuestro primer sentimiento sea: “Nunca más tengo que volver. Adiós al miedo”. Pero no, no ocurre así, el miedo nos sigue oprimiendo con sus garras y no tiene intención alguna de soltarnos. Es un miedo a recordar, a hablar, a revivir esos momentos en tu mente. Es un miedo que nos hace actuar de forma irracional: nos prohibimos acercarnos al lugar donde hemos trabajado, construimos una especie de muralla que nuestro miedo no nos permite cruzar.  Simplemente el pensar que algún día, por cualquier causa, tengas que acercarte a la “zona cero” ya bloquea tu cuerpo y tu mente.  Tratas de evitar a toda costa cualquier lugar que te pudiera hacer recordar y te intentas refugiar en una burbuja de cristal, buscando constantemente protección. No obstante, esta burbuja de cristal se rompe con demasiada frecuencia, y el miedo consigue entrar en la misma: un olor determinado, una frase, un tipo de vestimenta, una marca de coche etc. etc. etc., hacen que los odiosos recuerdos vuelvan a tu mente y tu cuerpo vuelva a reaccionar: sudores fríos, dolores de estómago, sensación de mareo, temblores… 

¿CÓMO AFRONTARLO?
Afrontar y superar este miedo es cuestión de mucho tiempo y ponerse en manos de buenos profesionales.  No tenemos que esperar ningún milagro. Las “lesiones emocionales” tardan mucho más en cicatrizar que las físicas.  Una vez más la perseverancia y la adquisición de un compromiso con nosotros mismos serán nuestros fieles aliados.
Los ejercicios de relajación y, entre ellos, de respiración ayudan a controlar y aliviar la tensión.
Y, por último, identificar el problema, aceptarlo y hablar sobre ello con personas que hayan sentido o sientan lo mismo ayudan a sentirse comprendido y desahogarse y son, por tanto, también buenas terapias.

22 mar. 2012

NO INTENTES JUSTIFICAR NI EXCUSAR ACTOS DE MALTRATO

 NO INTENTES JUSTIFICAR NI EXCUSAR ACTOS DE MALTRATO, pues no tienen justificación ni excusa alguna.

Piensa y razona. No es normal:

-Que sientas miedo de ir a tu trabajo.
-Que te insulten directa o indirectamente ((Aclaraciones sobre el maltrato sutil))
-Que te miren con cara de desprecio o asco.
-Que te aparten de ellos: que hagan grupitos de conversación sin incluirte en el mismo, que dejen de hablar en cuanto te acercas…
-Que te den trabajos muy por debajo de tu categoría profesional para humillarte.
-Que te atiborren de trabajo, sabiendo que es humanamente imposible realizarlo.
-Que no te dejen expresarte.
-Que tengas que sentir constantemente la necesidad de justificar tus actos.
-Que te sientas espiado/a, porque controlan absolutamente todo lo que haces.
-Que hagas lo que hagas nunca nada está bien.
-Que te culpabilicen de errores cometidos por otros.
-Que te tengas que “desgastar” por tu empeño en intentar hacer las cosas cada vez mejor.
-Que se rían de lo que haces o dices.
-Y, por último, que hayas sentido la necesidad de buscar información en internet sobre este tema. ¡Por algo será!

¡DESPIERTA Y ACTÚA! A esto se le llama ACOSO MORAL o PSICOLÓGICO y deja graves heridas, que necesitan mucho tiempo en cicatrizar.  

TEST DE ACOSO LABORAL O MOBBING DE HEINZ LEYMANN: 

14 mar. 2012

EL PELIGRO DEL PERVERSO NARCISISTA


Un maltratador tiene una conducta bien estudiada. Necesita que su víctima potencial “caiga en sus redes” y para ello es imprescindible acercarse a ella. Con este objetivo potencia al máximo sus dotes de seducción, logrando crear un cierto vínculo de “dependencia emocional” y confianza.  El gran peligro radica en su enorme poder de atracción. Durante esta etapa de seducción, la víctima está siendo manipulada sin que lo perciba conscientemente, ha llegado a “admirar” y confiar de tal forma en el maltratador, que automáticamente llega a hacer lo que éste desea. No creo que podamos hablar de un comportamiento sumiso de la víctima, sino más bien de una conducta basada en la confianza hacia aquel personaje que sólo “desea su bien”. 

El poder del seductor hace que la víctima se mantenga en la relación de dominación de un modo dependiente, mostrando su consentimiento y su adhesión. Eventualmente, esto trae consigo amenazas veladas o intimidaciones” El seductor trata de debilitar para transferir mejor sus ideas…..  Así, el dominador puede llegar a apropiarse de la mente de la víctima, igual que en un verdadero lavado de cerebro” (Fuente: El acoso moral. Marie-France Hirigoyen).

Una vez que el maltratador ha logrado seducir a la víctima y siguiendo en su línea de manipulación, comienzan los primeros “ataques” que no siempre pasan desapercibidos, pero que la víctima tiende a disculpar o a interpretar erróneamente: “Habré entendido mal”, “son cosas mías”...  Son ataques sutiles, escondidos, la mayoría de las veces, tras un tono suave y una agradable sonrisa. La víctima mira a su alrededor y al no obtener ningún indicio claro de maltrato no logra entender y se autoinculpa por ser tan “malpensado/a”. Al principio estos ataques son relativamente esporádicos; poco a poco su frecuencia va aumentando. Para entender esta forma de actuar te invito a leer este enlace: maltrato sutil 
La confianza y autoestima de la víctima van decayendo de forma imperceptible. El acosador está logrando lo que se proponía: autoafianzar su orgullo, amor propio, fuerza y dominio sobre los demás y aniquilar la estabilidad emocional de su víctima.  El juego no ha hecho más que empezar y la balanza ya pierde su equilibrio: el lado del maltratador sube peligrosamente mientras que el de la víctima baja.  Quizás ésta empiece ya a desconfiar un poco de la buena fe de su superior, pero al mismo tiempo le corroe la mala conciencia por sus pensamientos y se autoconvence de que está equivocado/a. Durante todo este proceso, la víctima es cada vez más débil, más dependiente: ha caído de lleno en el dominio y la manipulación del maltratador y simplemente siente vergüenza por los sentimientos que le asaltan y ante todo culpa, mucha culpa. Si alguna vez intenta expresar sus sentimientos con algún compañero (en el caso de que aún le quede alguien para hablar), parece que no le entiende. Incluso con frecuencia escucha frases de elogio hacia el acosador, lo cual no hace más que fomentar su desconcierto e impotencia.  En el fondo es lógico: el perverso ha logrado manipular también a los compañeros y al entorno laboral de la víctima, llevándolos a su terreno; les ha encandilado y, a su manera, también seducido, pero con otro propósito: asegurárselos como aliados en su lucha para lograr la destrucción de la víctima.
Autor: Gabriela Acedo Emmerich

6 mar. 2012

UN INTRUSO LLAMADO DEPRESIÓN

Tras haber leído un enlace muy interesante en una red social sobre la depresión y, en definitiva, cómo superarla y habiéndome sentido totalmente identificada con el mismo, he pensado que mi experiencia al respecto os podría servir de ayuda.
Acudes al médico porque te sientes mal, lloras todo el día sin razón aparente, el sofá es tu mejor aliado. Abandonas todo tipo de actividad, incluso te abandonas a ti mismo/a. Intentas dormir todo el día para evitar pensar, lo ves todo negro y las ganas de vivir te han abandonado. Te sientes como un saco vacío, sin energía ni fuerza alguna y realmente todo, absolutamente todo, te es indiferente.  Llegados a este punto has abandonado las riendas de tu vida y estás convencido/a de que así será para siempre.  Es como si el sol hubiera dejado de luchar para poder asomarse entre unos nubarrones negros y densos.
Oblígate a realizar alguna actividad manual. Yo, por determinadas circunstancias, me dediqué a la bisutería. Leer no sería una buena opción porque la capacidad de concentración es prácticamente nula. Como mentalmente estás agotado/a, elabora por escrito un horario de actividades para cada día de la semana. Si te sientes incapaz de hacerlo, pide ayuda a alguien de tu familia o a un amigo. No es tan difícil, ¡inténtalo! Una vez hecho, puedes colgarlo en la puerta de la nevera o llevarlo contigo en una agenda. Lo único que tienes que hacer cada día es mirar lo pautado y realizarlo. Son unas normas autoimpuestas por las que tienes que dejarte llevar y cumplirlas a rajatabla. A mí personalmente me ayudó mucho seguir un horario muy estricto, como hacemos con los bebés y niños pequeños.  Supuso un alivio “mental”, pues no tenía que pensar, sino simplemente mirar el “papelito” e ir haciendo como un autómata las actividades impuestas (entre las cuales estaba naturalmente la alimentación y la higiene personal).
Sé constante, no creas que con unas pastillitas en un par de semanas o meses está todo solucionado. Has de poner de tu parte y dejarte llevar por los profesionales. Tendemos a abandonar los tratamientos al cabo de un tiempo porque no vemos mejoría a corto plazo. Pero si abandonas y luego retomas, todo el tiempo invertido está perdido. Has de volver a empezar desde cero. El orgullo lo podemos guardar en el bolsillo. Pensamientos como “yo me conozco”, “a mí eso no me va”, etc… no sirven de nada, porque realmente en estos momentos ¡no eres tú! Estás enfermo/a y es el profesional quien ha de decidir tu tratamiento y su duración. 
Gabriela Acedo Emmerich

3 mar. 2012

CONDUCTA ASERTIVA

Somos asertivos cuando somos capaces de expresar nuestros sentimientos, necesidades, derechos u opiniones sin amenazar o castigar a los otros, así es respetando los derechos y sentimientos de las otras personas. 
La asertividad es respeto hacia uno mismo, es decir, expresar las necesidades propias y defender los propios derechos, así como respeto hacia los derechos y necesidades de las otras personas.
  • Los objetivos de la asertividad son la empatía, la comunicación y el compromiso con el otro:
     -EMPATIZAR: es ponernos en lugar del otro para tratar de comprender como se siente, esto facilita que el otro sea más receptivo a nosotros. Todo ello facilita que nos podamos expresar con total libertad.
     -A continuación debemos DESCRIBIR el CONFLICTO y expresar nuestros sentimientos al respecto.
    -Para concluir, PROPONEMOS un CAMBIO o daremos ALTERNATIVAS a la situación que nos resulta conflictiva.

La conducta ASERTIVA en una situación no tiene siempre como resultado la ausencia de conflicto entre las dos personas, esto es con frecuencia imposible.


Derechos Asertivos

1.      Tenemos derecho a juzgar nuestro propio comportamiento, nuestros pensamientos y nuestras emociones,  y a tomar la responsabilidad de su iniciación y de sus consecuencias. 
2.     Tenemos derechos a no dar razones o excusas para justificar nuestro comportamiento. 
3.     Tenemos derechos a juzgar si nos incumbe, la responsabilidad de encontrar soluciones para los problemas de las personas. 
4.     Tenemos derecho a cambiar de parecer. 
5.     Tenemos derecha a cometer errores y a ser responsables de ellos. 
6.     Tenemos derecho a decir no lo se, sin tener una respuesta a punto para las preguntas que la gente pueda formularnos. 
7.     Tenemos derecho a ser independientes de la buena voluntad de los otros para enfrentarnos con ellos. No necesitamos la buena voluntad de otras personas para relacionarnos con ellos de manera eficaz y asertiva. 
8.     Tenemos derechos a tomar decisiones ajenas a la lógica. La lógica y el razonamiento suelen basarse en afirmaciones y negaciones rotundas; blanco o negro, todo o nada,…. Y en realidad, nuestros deseos, motivaciones y emociones no suelen presentarse de manera manifiesta en términos de “todo o nada”. A menudo, nuestras emociones acerca de algo o de alguien están muy mezcladas y confusas. Las experimentamos en distintos grados, dependiendo del momento y el lugar. 
9.     Tenemos derecho a decir “No lo entiendo”. 
10.  Tenemos derecho a  decir: “No me importa”. Contra la manipulación basada en la creencia de que debemos aspirar a perfeccionarnos, podemos preguntarnos si estamos realmente satisfechos de nuestra conducta o de nosotros mismos, y juzgar después, por nuestra propia cuenta, si deseamos cambiar o no.

La importancia de saber decir “NO”

COMPONENTES:
  • Dejar hablar a la otra persona hasta que acabe. No interrumpirla.
  • Decir NO sin dar justificaciones: De una manera breve y directa, sin excusarnos(aunque se puede permitir una excusa real)
  • Utilizar la primera persona, uso del YO: “Yo prefiero…”.
  • Repetir nuestro mensaje de una manera clara y persistente. Disco Rayado.
  • Cuando la situación empiece a ser difícil:
    1.  Empatizar con el otro, ponerse en su lugar: Ej.: “Comprendo que te gustaría que yo…”.
    2. Repetir nuestro mensaje. Repetir el NO
    3. Evitar los chantajes emocionales: “No me presiones …”
  • Si la otra persona continua insistiendo:
               1. Retirada de la mirada.
               2. Dejar de dar respuesta.
               3. Marcharnos.
  •  Cuidar la no alteración de las respuestas no verbales.

Cómo hacer críticas:

COMPONENTES NO VERBALES:
    1. Contacto Visual.
    2. Tono emocional firme, convincente.
    3. Gestos adecuados.
    4. Contacto Físico: si es adecuado.
    5. Cuidar que no aparezca agresividad en el lenguaje no verbal.
COMPONENTES VERBALES:
1.   Informar:
  • Elegir el momento adecuado para mí y para la otra persona.
  • Exposición del problema particular (no generalizar): “Cuando tu …”
  • Expresión de la emoción o del desacuerdo: “Yo me siento …”
2.   Cuidar que la relación no se “deteriore”:
  • Expresión de entendimiento (Empatizar): “Entiendo que…”
  • Aceptar responsabilidades: “Tal vez yo …”
3.   Cambiar:
  • Petición del cambio: “me gustaría cambiar …”
  • Propuesta de solución: “podríamos solucionarlo…”
  • Pedir sugerencias al otro: “que podríamos hacer?”
  • Intentar llegar a un acuerdo.
  • Reforzar: “Me alegro hayamos hablado”
SIEMPRE ACABAR DICIENDO ALGO POSITIVO DEL OTRO


Cómo recibir críticas
COMPONENTES:
  • Escuchar la crítica.
  • Relajarse.
  • Ver nuestros objetivos.
Cuando la persona o la crítica son importantes:
  • Concretar y operativizar: “¿A qué te refieres …?, “¿Qué significa …?”
  • Empatizar, entender al otro, ponernos en su lugar.
Cuando la crítica es verdadera:
  • Aceptar nuestra responsabilidad:
  • Aceptar la verdad: “ Es verdad que,.
  • Acertar la posibilidad: “ Es posible,…”
  • Decidir si hay algo que la otra persona conoce y es importante para entender mi actuación. No utilizar excusas o justificaciones.
  • Dar alternativas de solución al problema (si es que las hubiera)
3.   Cuando la persona o la crítica no nos interesa:
  • Reconocer la opinión del otro
  • Si la situación se alarga demasiado: Cerrar, Romper el contacto visual y dejar de dar respuestas. Marcharnos.
FUENTE: http://blogs.siglo22.net/marizaldos/2012/02/28/la-asertividad/ MIGUEL A. RIZALDOS. Psicólogo clínico